De vez en cuando aparecen personas en tu vida que te hacen comprenderla, que te hacen disfrutar.
La amistad es una de esas cosas que solo puedes comprender cuando la compartes con alguien. Es uno de esos valores que estoy entendiendo. Tengo muy buenos amigos, algunos fallan, otros simplemente no están y otros se quedan a tu lado para siempre.
Ella es una de estos últimos. Puede que no hayamos conocido nuestra más sencilla inocencia, que Peter Pan ya nos cogiera demasiado mayores como para no crecer, pero la quiero con locura. Ella es mi hermana de condición.
Es increíble lo fácil que es coger confianzas cuando dos personas ponen de su parte. Y tengo que darle las gracias, porque a día de hoy, sin ella en mi vida, no sería quien soy.
Ella me ha enseñado a sonreír más a menudo, a no hundirme, a fingir que no me importan esas tonterías que me provocan tantos dolores de cabeza…También me ha enseñado que siempre lleva razón.
Es una persona que vale tanto, tantísimo que, sinceramente por más que busque en todos los diccionarios del mundo no encontraré las palabras adecuadas para definirla. Pero de una cosa puedo estar segura, buscas "amiga" y sale su nombre, así, sin más.
Una amiga es alguien que está ahí cuando todos ya se han ido, una persona que te levanta tirándote del brazo cuando no ves la salida del túnel. Una amiga como ella es una persona que sabe escucharme, se calla y después me da su más sincera opinión como si de una madre se tratara. Es alguien que va de frente, y te dice las cosas a la cara, pero también es cariñosa y te dice lo que quieres oír. La que te llama para tonterías que terminan en horas colgadas al teléfono, la que te lo cuenta todo sin que se lo preguntes, con la que compartes las dietas hipercalóricas y prometes empezar la dieta el lunes.
Es maravillosa, como persona y como todo. Ella es la primera que dice "a quien pegamos" cuando me ve triste, la que me repite que me quiere diez mil veces al día, con la que se pueden compartir miles de conversaciones.
A veces me pregunto ¿qué habré hecho para merecérmela?
Ella es la que me aguanta sin esperar nada a cambio y después se llama pesada cuando la escucho yo. De lo que no se da cuenta es de que me encanta escucharla, porque estoy ahí por ella, de la misma forma que ella está por mí. Soy una persona con la que siempre, y repito, siempre podrá contar.
Gracias por los paseos, por las risas, por los helados, las porquerías, por los momentos de locura. Gracias por las pelis, por los abrazos, por los bailes, por las caidas, por el verano.
Desgraciadamente no puedo predecir el futuro, y no se si siempre estará a mi lado, pero lo espero.
Gracias por existir.
a A.
Si la vida te pone obstáculos sáltalos, y sobre todo nunca olvides darte la vuelta y sonreír. Lánzale un beso al aire y recuerda que eso de que todo el mundo es especial es mentira. Solo son especiales los que sueñan con serlo y persiguen sus sueños allá donde quiera que vayan.
martes, 8 de abril de 2014
domingo, 6 de abril de 2014
Cuando fallan los frenos.
Cuando falla el líquido de frenos, cuando se agota y no queda,sólo puedes pensar que no es más que una broma del destino. Puedes estar en dos situaciones. Puedes dejar de cubrir tus ojos y contemplar el mundo que te rodea o puedes no querer hacerlo. Puedes decirle a esa chica que le amas y quejar que de un tuyo pase a ser un vuestro. Puedes mirar al sol con los ojos y tirarte a una congelada piscina en pleno invierno o cerrar las ventanas y no querer sentirlo.
Puedes ver amanecer, levantarte cada día con el pie izquierdo y sólo por eso llevar sobre tus labios una sonrisa más bonita que el resto, o puedes mover primero el pie derecho, lavar tus dientes en silencio y pensar que lo que te queda es un futuro negro.
Puedes demostrarle a la vida que le has echado huevos, que a cada día que pasa te das cuenta de que vales un poco más y sin saberlo estar ayudando a los tuyos a vivir, o puedes pensar que ni siquiera tienes tiempo e irte a dormir cada noche con pesadillas tirándote al suelo.
Puedes comprobar que antes de existir las máquinas, los humanos éramos los dueños del mundo y que si la corriente se acaba tú sólo tienes que hacerlo. Puedes abrir la ventana y respirar el aire de la primavera, puedes leer frases absurdas en un muro demasiado magullado y saber que es el destino, o puedes pasar de las frases, depender de la tecnología y contener la respiración. Lo primero hará que acabes ciego, lo último, terminara por acabar contigo.
Puedes ser aliado del fuego, deslizar los pies por la fría arena en una noche de verano, sentir que a cada año es una experiencia que ganas y no una tristeza en forma de canas. Puedes darlo todo en un beso, querer que no acabe un abrazo. Puedes ser tú, me conformo con eso.
Faltar más que sobrar
Olvidemos el olor de las prisas, maquillemos el dolor y saquemos de paseo nuestras sonrisas. Hoy es un día especial, un típico domingo de no hacer nada. Hoy más que nunca me apetece verte. Apuntemos alto, que no se oiga más que la risa y que el viento nos despeine el pelo porque juega con la brisa.
Pongamos que nos olvidamos, pongamos que no somos más que personas dentro de un mundo de indiferencia, pongamos que nunca seremos eternos pero, respiramos, estamos vivos, sonriendo. Pongamos que empezamos de cero, que convertimos el mundo en nuestro.
Afuera nos esperan, impacientes, en silencio. Esperan que no estemos muertos.
Dicen que no somos nuestros, pero tampoco del viento.
Te propongo un plan. No me olvides. No te miento. No me gustaría mirar atrás y ver un pasado insustancial, vacío. No me gustaría darme cuenta de todo lo que he perdido. Si de algo me he dado cuenta es de que nada de esto es un cuento. Los finales felices no son más que las ganas de que todo salga perfecto, un día de playa, un secreto, una caricia y un baile lento.
Date cuenta de que hace ya tiempo que la gente no frena. Continúa en un ritmo frenético lo que antes era su vida, lo que pudo ser la alegría. Y cansa. Cansa pensar que no puedes disfrutar de las pequeñas cosas sin deberle nada a nadie y sin excusas ni explicaciones. Cansa pensar que queda un camino arduo y difícil y que por cada paso que das, tus pies retroceden dos sin saberlo.
Por eso hoy sin más excusas y sin pensar en un futuro, te digo que te quiero. Con miedo, un pelo demasiado despeinado, algo de polvo de hadas sobre el suelo y en el bolsillo, una brújula que no señala al Norte.
domingo, 30 de marzo de 2014
Son cambios
Quizás haya sido una pequeña punzada de dolor por todo lo perdido. Ella ha sentido que fue la que destrozó su destino al recibir esa misiva y volver a leerla cada tarde una y otra vez.
Piensa en todo lo que pudo haber sido y el corazón se le ha quedado encogido.
Los árboles de aquel parque le susurran al oído con ayuda del viento. Las estrellas ya se han ido y no queda más que un azul truncado decorando el cielo. Una flor casi marchita de un color muy vivo intenta salir a la carga entre el verdor de tanta vegetación que amenaza con devorarla.
Ahora no quedan más lágrimas. Hasta ellas la abandonaron en su tiempo. Ya no hay vuelta atrás.
Quizás sea que le duele ver su nombre completo desde pequeña que su abuelo la amenazaba de esta forma, a gritos. Quizás sea porque de la misma forma que uno se cae, se vuelve a levantar sacudiéndose los restos de suelo que quedan sobre sus rodillas, quizás porque tras dormir y soñar, uno abre los ojos buscando la luz del sol.
Puede que todo sea un sueño y que sea algo relativo, esto de decorarlo todo con un sentimiento como el amor.
Piensa en todo lo que pudo haber sido y el corazón se le ha quedado encogido.
Los árboles de aquel parque le susurran al oído con ayuda del viento. Las estrellas ya se han ido y no queda más que un azul truncado decorando el cielo. Una flor casi marchita de un color muy vivo intenta salir a la carga entre el verdor de tanta vegetación que amenaza con devorarla.
Ahora no quedan más lágrimas. Hasta ellas la abandonaron en su tiempo. Ya no hay vuelta atrás.
Quizás sea que le duele ver su nombre completo desde pequeña que su abuelo la amenazaba de esta forma, a gritos. Quizás sea porque de la misma forma que uno se cae, se vuelve a levantar sacudiéndose los restos de suelo que quedan sobre sus rodillas, quizás porque tras dormir y soñar, uno abre los ojos buscando la luz del sol.
Puede que todo sea un sueño y que sea algo relativo, esto de decorarlo todo con un sentimiento como el amor.
Retrovisores para retroceder hasta un pasado en el que el volante siempre conduce hacia adelante
Viajaba por la carretera de la vida con la cabeza puesta en otra parte. Quería viajar lejos, fuera de sus expectativas, a lugares imposibles y a rincones infinitos.
Por ello, bajó aquella mañana temprano, con una hora de menos en busca de una hora más, que le diese tiempo para respirar.
La maleta bien repleta de ilusiones descansaba sobre el maletero de aquel maravilloso bólido. Aquel coche en antaño había llegado al fin del mundo, y que ahora no era más que un pequeño recuerdo suyo. Acarició la carrocería, brillante a pesar del tiempo, buscando una vez más un reflejo que faltaba en su mirada. "Mirar lejos", le habían susurrado millones de veces al oído.
Con algo de nostalgia volvió la vista atrás. Allí se quedaría todo, exento de su persona.
Una sonrisa le iluminó el rostro, amenazaba con ponerse a llover desde muy temprano pero algunos rayos de sol habían conseguido salir. Aquello era vida.
Se metió en el interior del coche inhalando ese aroma tan característico, una mezcla entre café recién hecho y tapicería envejecida. Una mezcla entre limón y sal, noches tempestuosas de pasión y brisas de verano. ¿Cómo podía recordar todo aquello con un simple olor?
Cerró la puerta y, aunque las primeras gotas habían comenzado a precipitar sobre la luna, abrió las ventanillas.
El sonido del motor al encenderlo por enésima vez fue música para sus oídos. Al principio condujo lento y fue acelerando conforme recuperaba la confianza en si mismo. Quería vivir.
Las últimas noticias suyas fueron ese destello de su coche con él en su interior perdiéndose en el horizonte de un día raro, antes de que el sol hubiera tenido la oportunidad de despedirse.
martes, 25 de marzo de 2014
Por nada del mundo tires la toalla
Pasa que a veces te enamoras.
Tiras la casa por la ventana, tu mundo se derrumba si ella falta, te conviertes en un chico diferente, y todo por ella…
No tiene que ser así. Cuando mejor se está en la vida es cuando quieres y recibes todo ese cariño a cambio, cuando mejor se vive es cuando eres tú mismo, sin importar lo que digan los demás.
¿De verdad la quieres? Mira que afirmar eso es algo muy serio. Si sientes que el día se acaba y empieza con ella en tu cabeza, si cuando te mira sonríe, y a pesar de las peleas sabes que siempre va a estar ahí por ti aunque tú no lo creas, si el corazón amenaza con salirse de tu pecho cuando ella se acerca; los sentimientos no te llegan a la cabeza. Estas enamorado, y no encuentras respuestas.
No te rindas ¿sabes? Al final nadie gana ni pierde, al final se vive.
Cuando te caigas levántate, cuando te falte el aire, demuestra que hay otras formas de respirar profundo, cuando falte ríe con fuerza, cuando esté a tu lado sonríele.
Hazte el duro pero se cariñoso, deja que sea ella quien te comprenda. Anímala y que confíe en ti. Abrázala cuando haga falta. Se cómplice de sus bromas, sabes que te encantan.
Susúrrale al oído que la quieres y lo guapa que viene todas las mañanas.
Tiras la casa por la ventana, tu mundo se derrumba si ella falta, te conviertes en un chico diferente, y todo por ella…
No tiene que ser así. Cuando mejor se está en la vida es cuando quieres y recibes todo ese cariño a cambio, cuando mejor se vive es cuando eres tú mismo, sin importar lo que digan los demás.
¿De verdad la quieres? Mira que afirmar eso es algo muy serio. Si sientes que el día se acaba y empieza con ella en tu cabeza, si cuando te mira sonríe, y a pesar de las peleas sabes que siempre va a estar ahí por ti aunque tú no lo creas, si el corazón amenaza con salirse de tu pecho cuando ella se acerca; los sentimientos no te llegan a la cabeza. Estas enamorado, y no encuentras respuestas.
No te rindas ¿sabes? Al final nadie gana ni pierde, al final se vive.
Cuando te caigas levántate, cuando te falte el aire, demuestra que hay otras formas de respirar profundo, cuando falte ríe con fuerza, cuando esté a tu lado sonríele.
Hazte el duro pero se cariñoso, deja que sea ella quien te comprenda. Anímala y que confíe en ti. Abrázala cuando haga falta. Se cómplice de sus bromas, sabes que te encantan.
Susúrrale al oído que la quieres y lo guapa que viene todas las mañanas.
jueves, 20 de marzo de 2014
sony doscientos noventa alfa
Increíble. Un único botón y tus recuerdos pueden quedarse contigo para un rato, para toda una vida o para siempre.
Qué miedo le tiene el ser humano a la muerte, a que todo pase, qué miedo le tiene a la vida. Vivimos guardando recuerdos del pasado, almacenando en un pozo sin fondo días anteriores hasta tener una carpeta demasiado llena de la cual no recordamos nada. Queremos definirlos, darles calidad, guardar, guardar guardar.
Quizás porque nos gusta sentirnos acompañados y cuando las personas no caminan a nuestro lado, lo hacen los recuerdos. Quizás porque una foto es un recuerdo de la risa de esa persona que ya no está, quizás es porque convertimos estos recuerdos en papel para rellenar tanto vacío en una pared blanca.
Yo no puedo evitarlo, me encanta pulsar el botón. No me gusta sentirme sola. Adoro el sonido que hace la recopilación de momentos, me gusta volver la vista atrás siempre con unos ojos diferentes, me gusta fijarme en esa ventana que está cerrada a aval y canto un veinte de mayo y empezar a pensar que en ella no llegará el verano.
Me gustaría que al girar mi recopiladora de recuerdos pudiera captar el vuelo de esa mariposa que ha decidido tenderse al sol, o sus mismos rayos pero claro, no hay nada como el ojo humano y su compañero, el cerebro, para recordarlo.
Qué miedo le tiene el ser humano a la muerte, a que todo pase, qué miedo le tiene a la vida. Vivimos guardando recuerdos del pasado, almacenando en un pozo sin fondo días anteriores hasta tener una carpeta demasiado llena de la cual no recordamos nada. Queremos definirlos, darles calidad, guardar, guardar guardar.
Quizás porque nos gusta sentirnos acompañados y cuando las personas no caminan a nuestro lado, lo hacen los recuerdos. Quizás porque una foto es un recuerdo de la risa de esa persona que ya no está, quizás es porque convertimos estos recuerdos en papel para rellenar tanto vacío en una pared blanca.
Yo no puedo evitarlo, me encanta pulsar el botón. No me gusta sentirme sola. Adoro el sonido que hace la recopilación de momentos, me gusta volver la vista atrás siempre con unos ojos diferentes, me gusta fijarme en esa ventana que está cerrada a aval y canto un veinte de mayo y empezar a pensar que en ella no llegará el verano.
Me gustaría que al girar mi recopiladora de recuerdos pudiera captar el vuelo de esa mariposa que ha decidido tenderse al sol, o sus mismos rayos pero claro, no hay nada como el ojo humano y su compañero, el cerebro, para recordarlo.
Luna que te dieron que brillas tanto en lo alto
Descansa la noche, que la luna brilla,
quería tejer maravilla.
Si no era ahora, es entonces,
si no cuando el aire se oxida, en un rato,
quizás más tarde, lo que importa es que fluya la brisa.
Entonces la miras.
Encuentras el dolor en cada lágrima perdida
y en todos los recovecos de su pequeña sonrisa.
Buscas su alegría en las setecientas esquinas
que sin darse cuenta la han dado por perdida.
Y la miras, y la miras y fuera, el cielo brilla.
Y es ella de nuevo, la oyes y amas su risa.
Su reflejo se pierde en las olas,
su mirada queda fijada en la enyesada cornisa.
Ve la luz y te mira, siente lento y suspira, siente fuerte
y termina.
Artificios en un Cádiz de verano.
quería tejer maravilla.
Si no era ahora, es entonces,
si no cuando el aire se oxida, en un rato,
quizás más tarde, lo que importa es que fluya la brisa.
Entonces la miras.
Encuentras el dolor en cada lágrima perdida
y en todos los recovecos de su pequeña sonrisa.
Buscas su alegría en las setecientas esquinas
que sin darse cuenta la han dado por perdida.
Y la miras, y la miras y fuera, el cielo brilla.
Y es ella de nuevo, la oyes y amas su risa.
Su reflejo se pierde en las olas,
su mirada queda fijada en la enyesada cornisa.
Ve la luz y te mira, siente lento y suspira, siente fuerte
y termina.
Artificios en un Cádiz de verano.
lunes, 17 de marzo de 2014
Una familia, por él
Ya son once.
Año tras años llevando flores al mar donde te esparciste. Qué me gusta soñar contigo, porque se que no solo son sueños, sé que tú aún sigues hablándome a través de ellos y que nunca has soltado mi mano.
Sé que tú familia era lo primero, por ello antes de irte lo dejaste todo escrito, decidiste todos y cada uno de nuestros caminos.
Son muchos años ya sin ti, abuelo. Te echo de menos. Todos los aniversarios han sido tristes, todos menos el de ayer. Creo que al fin entendimos lo que nos quisiste decir, entendimos todos los huevos kinder que nos dabas a escondidas por nuestros cumpleaños, entendimos incluso tus tirones de orejas. Ayer volvimos a ser una familia, unida, de nuevo. Reímos, cantamos, cayó alguna lágrima pero solo por la nostalgia de no sentir tu presencia.
Ayer miré alrededor. Todo era alegría; alegría porque la vida sigue, porque hemos crecido, contigo…
Ayer me preguntaron si recordaba tu voz y pensé que no pero la escuché de repente de lejos y afirmé abriendo mis labios en una sonrisa. Me lo preguntó uno de los más pequeños, pero está tan grande ya, que asusta…
Ella sigue como siempre, con el peso y el paso de los años sobre ella, siempre dispuesta a todo; feliz de tenernos cerca…
Ella, a la que no importa cocinar para cerca de setenta personas, ella que da los besos tan fuerte que duran en tu rostro unos meses, esos besos que duran por ti y para ti, esas sonrisas que nunca se caen de su rostro. No podría haber seguido adelante de no ser por ellos, por los vuestros.
De nuevo llegan a mi cabeza los recuerdos, las veces que me han contado cómo fue, como un cuento.
Aquella noche decidiste sacarla a bailar por última vez. Fuisteis felices, lo erais siempre.
Llegasteis con sigilo a casa y mientras ella se desabrochaba el vestido tu ya te habías cambiado. Acto seguido ella se quitó los pendientes, hablabais animadamente y ella te miró a los ojos.
Sonreíste una última vez pero no volviste.
Año tras años llevando flores al mar donde te esparciste. Qué me gusta soñar contigo, porque se que no solo son sueños, sé que tú aún sigues hablándome a través de ellos y que nunca has soltado mi mano.
Sé que tú familia era lo primero, por ello antes de irte lo dejaste todo escrito, decidiste todos y cada uno de nuestros caminos.
Son muchos años ya sin ti, abuelo. Te echo de menos. Todos los aniversarios han sido tristes, todos menos el de ayer. Creo que al fin entendimos lo que nos quisiste decir, entendimos todos los huevos kinder que nos dabas a escondidas por nuestros cumpleaños, entendimos incluso tus tirones de orejas. Ayer volvimos a ser una familia, unida, de nuevo. Reímos, cantamos, cayó alguna lágrima pero solo por la nostalgia de no sentir tu presencia.
Ayer miré alrededor. Todo era alegría; alegría porque la vida sigue, porque hemos crecido, contigo…
Ayer me preguntaron si recordaba tu voz y pensé que no pero la escuché de repente de lejos y afirmé abriendo mis labios en una sonrisa. Me lo preguntó uno de los más pequeños, pero está tan grande ya, que asusta…
Ella sigue como siempre, con el peso y el paso de los años sobre ella, siempre dispuesta a todo; feliz de tenernos cerca…
Ella, a la que no importa cocinar para cerca de setenta personas, ella que da los besos tan fuerte que duran en tu rostro unos meses, esos besos que duran por ti y para ti, esas sonrisas que nunca se caen de su rostro. No podría haber seguido adelante de no ser por ellos, por los vuestros.
De nuevo llegan a mi cabeza los recuerdos, las veces que me han contado cómo fue, como un cuento.
Aquella noche decidiste sacarla a bailar por última vez. Fuisteis felices, lo erais siempre.
Llegasteis con sigilo a casa y mientras ella se desabrochaba el vestido tu ya te habías cambiado. Acto seguido ella se quitó los pendientes, hablabais animadamente y ella te miró a los ojos.
Sonreíste una última vez pero no volviste.
domingo, 2 de marzo de 2014
Nosotras somos de las que vemos las estrellas aún cuando ya amaneció
Qué alegría más tonta esa de reír. Dicen que es bueno, que alarga la vida. Entonces tú y yo debemos ser inmortales. Bendita risa. Ahora, pensando en frío te digo que no sé que podría hacer sin ella. No sería yo. No hubiéramos tenido momentos tan maravillosos sin ella.
Risa. La propia palabra pronunciada hace que me mires a los ojos y ambas sepamos que somos cómplices. Entonces podemos comenzar a reírnos. Fuerte, más fuerte, siempre nuestra. De todo, de nada, de tonterías, de cosas serias. No perdamos nunca nuestro sentido del humor, que nos acompañe toda la vida. Acompáñame también tú, porque sin ti estoy perdida.
Empezando por los ánimos en forma de caricia en la espalda, siguiendo por tantas canciones bailando juntas, cantando a voz en grito hasta que la voz abandonase nuestros cuerpos, queriendo ser jóvenes y ser eternas.
Te pido que te quedes a mi lado. Dicen que una persona solo muere si se la olvida, yo con esto prometo hacerte inmortal, al menos hasta que pueda.
Coge a la risa de la mano, cuélgala de tus labios y traetela a cada fiesta. Enrédala en los tacones, que nunca pare, que nunca se sienta. Siéntate conmigo. No te vayas nunca, por favor.
Risa. La propia palabra pronunciada hace que me mires a los ojos y ambas sepamos que somos cómplices. Entonces podemos comenzar a reírnos. Fuerte, más fuerte, siempre nuestra. De todo, de nada, de tonterías, de cosas serias. No perdamos nunca nuestro sentido del humor, que nos acompañe toda la vida. Acompáñame también tú, porque sin ti estoy perdida.
Empezando por los ánimos en forma de caricia en la espalda, siguiendo por tantas canciones bailando juntas, cantando a voz en grito hasta que la voz abandonase nuestros cuerpos, queriendo ser jóvenes y ser eternas.
Te pido que te quedes a mi lado. Dicen que una persona solo muere si se la olvida, yo con esto prometo hacerte inmortal, al menos hasta que pueda.
Coge a la risa de la mano, cuélgala de tus labios y traetela a cada fiesta. Enrédala en los tacones, que nunca pare, que nunca se sienta. Siéntate conmigo. No te vayas nunca, por favor.
Nunca pienses que no te quiere, no digas que no fue cierto
No digas que has perdido. No te atrevas a decirlo, porque aunque lo creas, no es verdad.
No la has perdido a ella. La has ganado en recuerdos, la has ganado en detalles, la has ganado en momentos. Y todos esos son solo vuestros.
Has conseguido ganarte un hueco más que inmenso en su corazón. Has sabido hacerla sonreír, y siempre estás ahí. No creas que no te lo agradece, está más que agradecida. Aún no ha encontrado las palabras para decirte cuanto te quiere.
Aún se siente culpable, pero eso ya no importa.
Todavía quiere que seas feliz, y que sigas adelante. Si quiere eso es porque realmente sabe y se ha dado cuenta de todo lo que vales.
Y que no te quiere perder, pero eso tú ya lo sabes.
No la has perdido a ella. La has ganado en recuerdos, la has ganado en detalles, la has ganado en momentos. Y todos esos son solo vuestros.
Has conseguido ganarte un hueco más que inmenso en su corazón. Has sabido hacerla sonreír, y siempre estás ahí. No creas que no te lo agradece, está más que agradecida. Aún no ha encontrado las palabras para decirte cuanto te quiere.
Aún se siente culpable, pero eso ya no importa.
Todavía quiere que seas feliz, y que sigas adelante. Si quiere eso es porque realmente sabe y se ha dado cuenta de todo lo que vales.
Y que no te quiere perder, pero eso tú ya lo sabes.
lunes, 17 de febrero de 2014
Me parece que no recuerdo mi nombre
Por un lunes lleno de sonrisas.
Hoy es lunes, ¿y que?
Estamos cansados de los lunes.
Estamos cansados de nuestra tediosa rutina, de no descargar nuestra rabia sobre el despertador cuando nos saca de nuestros maravillosos sueños. Estamos bastante hartos de esta pesadilla.
Pero, vamos a ser originales ¿no? Vamos a romper los esquemas de la gente. Vamos a sonreír y a ser felices aunque sea sólo por un día. Vamos a alegrarnos de todo lo conseguido. Vamos a agradecer que no estamos solos, que tenemos tiempo, que podemos respirar y somos jóvenes. Vamos a celebrar que tenemos cariño. Pero vamos a hacerlo ahora. No podemos posponerlo más. No.
Sopla para que los problemas se escapen por la salida de emergencia. Que vuelvan mañana si quieren, hoy es tu día libre. Busca algunas velas en un cajón perdido de tu cómoda y enciéndelas. Deja que el aire entre por tu ventana y te desordene el pelo, llama a alguien porque lo echas de menos. Decide cuál es tu motor en la vida, el que hace que te muevas y continúes, no pares.
Sube el volumen. Baila, canta y para sólo cuando ya no puedas más, cuando los pies puedan contigo y cuando tu voz esté tan quebrada que se haya olvidado de su timbre.
Entonces se habrá acabado el lunes y podrás dormir tranquilo porque te espera un nuevo día lleno de sonrisas.
domingo, 16 de febrero de 2014
Tarde o temprano, todo vuelve.
Se tumba encogida en la cama y mira al techo. Mira su móvil esperando algo que le haga regresar, aunque hace mucho tiempo que no sabe nada de él. "Nada".
"Parece que se te ha olvidado. Que es cierto eso de que la distancia lo cura todo o eso dicen porque yo soy de las que sigue aquí. Todavía le doy vueltas a todas las cosas que me han contado. Ese no eres tú. Al menos no eres el que conocí...
Nunca pensé que lo que susurrabas a mi oído sería mentira, nunca pensé que te irías de mi lado, y decidirías tomar la vía rápida. Escapar. Estabas harto, me decías. No se podía enterar nadie, susurrabas.
El caso es que yo soy la tonta que pierde la cabeza por tu sonrisa, esa demasiado ingenua que se lo traga todo, y que añora nuestros besos salados en las tardes de verano. Siempre a escondidas.
Luego me llegaron rumores de una nueva ella. No podía creerlo pero es verdad, ya no existo. Al menos para ti. Prefieres ir tras el prototipo de barbie exageradamente maquillada. Prefieres comerle la boca, en lugar de besar tímidamente ¿recuerdas? No, creo que se ha borrado todo de tu cabeza. Prefieres rozarla a rodear mi cintura con tus brazos, prefieres hacerlo en público a quererme en secreto.
Por mi puedes quedártela, toda entera para ti. Sé que ella nunca va a hacerte sentir como te hacía sentir yo, sé que con ella nunca tocarás el cielo."
No muy lejos de aquella chica, en la misma ciudad…
Cierra la puerta asustado. Está todo demasiado oscuro, todo. La lluvia cae sobre el cristal a unas altas horas de una madrugada de invierno. La nueva ella lo ha llamado pero no le ha cogido, pasa.
"Algo no quiere que yo la vea, no me dejan quererla. Lo hago por él. Soy demasiado gilipollas, pero es mi amigo. Soy amigo de un cabrón, que le voy a hacer. Él le ha hecho mucho daño, ha jugado con ella como nunca nadie lo hizo, y ella presa de su silencio se enamoró.
Yo intenté traerla hasta mí. Era demasiado increíble para ser verdad. Tuvimos que decirnos adiós. Demasiado pronto.
Echo de menos sus besos, sus caricias, su risa. La echo de menos entera, y echo de menos que fuera solo mía. Ahora seguro que se habrá enterado de que estoy con otra. Cómo odio esto... Debería de llamarla, contarle que todo fue culpa mía, por no saber quererla como se merecía, por mostrar lealtad ante una persona que no vale nada.
Él me la presentó. Aún recuerdo cómo aquel día mi corazón no quería quedarse quieto. Hablaba solo, y decía que la besase.
Cuando nos dijimos adiós no supe como hacerlo. Creo que ella no captó lo que le intentaba decir…con los ojos. Nunca quise que se fuera, nunca quise perderla. Y creo que ha llegado el momento de remediar eso. Antes lo he visto. Necesito decirle que no aguanto más, que se joda pero, yo me quedo con la chica…"
El corazón le late demasiado deprisa. Con un "Baja" espera a su "amigo en el portal.
-¿Qué pasa hermano?- Dice el joven que acaba de salir de su casa.
No le da tiempo a reaccionar. Una mano cargada con demasiada rabia cae sobre su mandíbula. Donde más le duele.
-¿A QUÉ VIENE ESO?- Aulla el joven dolorido. No se da cuenta de que su amigo está llorando. Rabia, impotencia…
-A queno me vuelvas a pedir que la olvide. NUNCA. La quiero, y apártate de ella. Ya la has jodido bastante.
-¿Pero que dices? ¿No estabas con Laura?
-Laura…la tía con la que tú decidiste que debía estar no yo. La tía más superficial a la que he "tenido el placer de conocer". Se acabó.
-Era mía…-Susurra su amigo.
-Tu lo has dicho, "era".-Comenta Marco fríamente.
Acto seguido, con la lluvia sobre su cabeza se da media vuelta y se aleja. Ya sabe lo que va a hacer. Aún quedan un par de horas para que amanezca, aún es pronto para llamarla. Pero ya no podía más.
Llega hasta aquel portal que tan bien conoce para evitar mojarse mientras para de llover. Con las primeras luces de la mañana saca el teléfono del bolsillo y la llama.
No contesta nadie. Mierda. Ve que una vecina sale y rápidamente entra en el edificio. Sube las escaleras nervioso.
Ella se ha despertado. Estaba durmiendo y de repente le ha llamado. Que la deje en paz. ¿Qué se ha creído? Ahora llaman a la puerta. Sus padres se fueron de viaje ayer, no cree que fueran ellos.
Se levanta pesadamente de la cama y corre por el pasillo para abrirla.
Como si lo hubiera sabido se encuentra de nuevo con sus ojos ante ella. "Mara despierta" Se dice. Pero no es un sueño. Es él. Y está…¿mojado?¿en su casa?¿tan…? No lo recordaba tan guapo.
-¿Qué haces aquí?.- Que borde ha sonado, pero no quiere que se le note que aún queda algo.
No reaccionan. Unos segundos en los que él se da cuenta de que ha tomado la decisión correcta, la quiere.
Con cuidado se acerca a ella y la besa. Es un beso lento, demasiado lento, como los suyos de antes. Como los de siempre. Ella no le pide explicaciones, solo corresponde.
Cuando se separan él le pide perdón. Sabe que le ha hecho mucho daño, pero tras explicárselo todo ella está más tranquila.
-Me gustaría proponerte algo….
Ella lo escucha con atención, lo vuelve a mirar a los ojos ¿por qué le gustará TANTO?
-Quiero que seas mía.
-Me parece que no querías eso…Además no nos salió muy bien ¿te acuerdas?
-Esta vez sí. Te lo prometo, sin secretos, sin personas de por medio. Solos tú y yo…¿que me dices?
Ella lo abraza. Cómo lo necesitaba…
Marco con la sonrisa tan suya acaricia su pelo, su risa y con cuidado saca una pequeña flor de su bolsillo que le ha dado tiempo a coger para ella por el camino.
-Esto es para ti…-Susurra colocándola en su pelo.-Te quiero.
"Parece que se te ha olvidado. Que es cierto eso de que la distancia lo cura todo o eso dicen porque yo soy de las que sigue aquí. Todavía le doy vueltas a todas las cosas que me han contado. Ese no eres tú. Al menos no eres el que conocí...
Creía que recordabas nuestra historia. Un verano juntos, nuestro secreto. Sólo nuestro.
Nunca pensé que lo que susurrabas a mi oído sería mentira, nunca pensé que te irías de mi lado, y decidirías tomar la vía rápida. Escapar. Estabas harto, me decías. No se podía enterar nadie, susurrabas.
El caso es que yo soy la tonta que pierde la cabeza por tu sonrisa, esa demasiado ingenua que se lo traga todo, y que añora nuestros besos salados en las tardes de verano. Siempre a escondidas.
Luego me llegaron rumores de una nueva ella. No podía creerlo pero es verdad, ya no existo. Al menos para ti. Prefieres ir tras el prototipo de barbie exageradamente maquillada. Prefieres comerle la boca, en lugar de besar tímidamente ¿recuerdas? No, creo que se ha borrado todo de tu cabeza. Prefieres rozarla a rodear mi cintura con tus brazos, prefieres hacerlo en público a quererme en secreto.
Por mi puedes quedártela, toda entera para ti. Sé que ella nunca va a hacerte sentir como te hacía sentir yo, sé que con ella nunca tocarás el cielo."
No muy lejos de aquella chica, en la misma ciudad…
Cierra la puerta asustado. Está todo demasiado oscuro, todo. La lluvia cae sobre el cristal a unas altas horas de una madrugada de invierno. La nueva ella lo ha llamado pero no le ha cogido, pasa.
"Algo no quiere que yo la vea, no me dejan quererla. Lo hago por él. Soy demasiado gilipollas, pero es mi amigo. Soy amigo de un cabrón, que le voy a hacer. Él le ha hecho mucho daño, ha jugado con ella como nunca nadie lo hizo, y ella presa de su silencio se enamoró.
Yo intenté traerla hasta mí. Era demasiado increíble para ser verdad. Tuvimos que decirnos adiós. Demasiado pronto.
Echo de menos sus besos, sus caricias, su risa. La echo de menos entera, y echo de menos que fuera solo mía. Ahora seguro que se habrá enterado de que estoy con otra. Cómo odio esto... Debería de llamarla, contarle que todo fue culpa mía, por no saber quererla como se merecía, por mostrar lealtad ante una persona que no vale nada.
Él me la presentó. Aún recuerdo cómo aquel día mi corazón no quería quedarse quieto. Hablaba solo, y decía que la besase.
Cuando nos dijimos adiós no supe como hacerlo. Creo que ella no captó lo que le intentaba decir…con los ojos. Nunca quise que se fuera, nunca quise perderla. Y creo que ha llegado el momento de remediar eso. Antes lo he visto. Necesito decirle que no aguanto más, que se joda pero, yo me quedo con la chica…"
El corazón le late demasiado deprisa. Con un "Baja" espera a su "amigo en el portal.
-¿Qué pasa hermano?- Dice el joven que acaba de salir de su casa.
No le da tiempo a reaccionar. Una mano cargada con demasiada rabia cae sobre su mandíbula. Donde más le duele.
-¿A QUÉ VIENE ESO?- Aulla el joven dolorido. No se da cuenta de que su amigo está llorando. Rabia, impotencia…
-A queno me vuelvas a pedir que la olvide. NUNCA. La quiero, y apártate de ella. Ya la has jodido bastante.
-¿Pero que dices? ¿No estabas con Laura?
-Laura…la tía con la que tú decidiste que debía estar no yo. La tía más superficial a la que he "tenido el placer de conocer". Se acabó.
-Era mía…-Susurra su amigo.
-Tu lo has dicho, "era".-Comenta Marco fríamente.
Acto seguido, con la lluvia sobre su cabeza se da media vuelta y se aleja. Ya sabe lo que va a hacer. Aún quedan un par de horas para que amanezca, aún es pronto para llamarla. Pero ya no podía más.
Llega hasta aquel portal que tan bien conoce para evitar mojarse mientras para de llover. Con las primeras luces de la mañana saca el teléfono del bolsillo y la llama.
No contesta nadie. Mierda. Ve que una vecina sale y rápidamente entra en el edificio. Sube las escaleras nervioso.
Ella se ha despertado. Estaba durmiendo y de repente le ha llamado. Que la deje en paz. ¿Qué se ha creído? Ahora llaman a la puerta. Sus padres se fueron de viaje ayer, no cree que fueran ellos.
Se levanta pesadamente de la cama y corre por el pasillo para abrirla.
Como si lo hubiera sabido se encuentra de nuevo con sus ojos ante ella. "Mara despierta" Se dice. Pero no es un sueño. Es él. Y está…¿mojado?¿en su casa?¿tan…? No lo recordaba tan guapo.
-¿Qué haces aquí?.- Que borde ha sonado, pero no quiere que se le note que aún queda algo.
No reaccionan. Unos segundos en los que él se da cuenta de que ha tomado la decisión correcta, la quiere.
Con cuidado se acerca a ella y la besa. Es un beso lento, demasiado lento, como los suyos de antes. Como los de siempre. Ella no le pide explicaciones, solo corresponde.
Cuando se separan él le pide perdón. Sabe que le ha hecho mucho daño, pero tras explicárselo todo ella está más tranquila.
-Me gustaría proponerte algo….
Ella lo escucha con atención, lo vuelve a mirar a los ojos ¿por qué le gustará TANTO?
-Quiero que seas mía.
-Me parece que no querías eso…Además no nos salió muy bien ¿te acuerdas?
-Esta vez sí. Te lo prometo, sin secretos, sin personas de por medio. Solos tú y yo…¿que me dices?
Ella lo abraza. Cómo lo necesitaba…
Marco con la sonrisa tan suya acaricia su pelo, su risa y con cuidado saca una pequeña flor de su bolsillo que le ha dado tiempo a coger para ella por el camino.
-Esto es para ti…-Susurra colocándola en su pelo.-Te quiero.
Entonces dime si esto es una despedida o si quieres que me quede para toda la vida.
Ha pasado algo más de un año. Tanto tiempo y tan poco, unas manecillas del reloj moviéndose lentas contra el mundo.
Supe entonces que la amabas sólo con mirarte los ojos. ¿No te diste cuenta? Brillaban. Aún estando lejos de ella, eras capaz de contarme una a una las veces que sonreía cuando le hacías cosquillas, contabas todos y cada uno de sus lunares, no sabías ni donde estabas pero, sí su geografía.
Te gustaba recrearte en el camino de su cuello, en su forma de mirarte y es que por más que le das vueltas nunca has sabido encontrar las palabras idóneas para describir lo que te produce estar con ella.
Así fue como la conocí. Cuando su nombre salió de tus labios demasiado dulce y quise saber. A varios metros de altura, todo era blanco menos el cielo y el sol, aquel día, se negaba a salir.
Ahora estáis viviendo, tras un pasado, el presente con un futuro, tal vez incierto.
No queréis que nada acabe pero a veces es algo que resulta inevitable.
El tiempo pasa, las cosas cambian y en tu cabeza solo quedan puntos que no sabes si multiplicar o borrar para que solamente quede uno, para que todo termine. Te duele darte cuenta de todo el tiempo perdido, te duele que algo que se había convertido en tu mayor felicidad, ahora tenga que convertirse en una de tus mayores penas. Una de esas que arrastras, como cadenas, una de esas que duele como si fuera una herida honda y profunda, que escuece sin que el agua del mar haya acudido en su ayuda.
Con todo ese peso sobre los hombros y el corazón encogido entre tus dedos miras al cielo.
Quizás en él se encuentren todas las respuestas, pero ahora no ves nada. Lo ves todo negro.
El tiempo pasa, las cosas cambian y en tu cabeza solo quedan puntos que no sabes si multiplicar o borrar para que solamente quede uno, para que todo termine. Te duele darte cuenta de todo el tiempo perdido, te duele que algo que se había convertido en tu mayor felicidad, ahora tenga que convertirse en una de tus mayores penas. Una de esas que arrastras, como cadenas, una de esas que duele como si fuera una herida honda y profunda, que escuece sin que el agua del mar haya acudido en su ayuda.
Con todo ese peso sobre los hombros y el corazón encogido entre tus dedos miras al cielo.
Quizás en él se encuentren todas las respuestas, pero ahora no ves nada. Lo ves todo negro.
sábado, 15 de febrero de 2014
Pequeños detalles hacen grandes rasgos.
Y es que abrir los ojos y encontrármelo tumbado durmiendo tan plácidamente….
Lo miro dormir y soy feliz. Nunca pensé que algo tan simple como levantarse abrazada a alguien
Se le ve tranquilo, incluso a estas horas de la mañana, con poca ropa sobre su cuerpo y menos luz que entra por los entresijos de la persiana lo veo sonreír en sueños.
Ha sido una noche perfecta. Debo compensárselo, no creo que me merezca su cariño, y menos de esa forma. Con cosas como la de anoche me hace sentir que soy capaz de todo, me hace estar segura de mi mismo, me hace que haya servido de algo perder la cabeza por su sonrisa.
Lentamente me levanto. No quiero despertarlo, pero voy a prepararle el desayuno.
Abro la puerta sigilosamente y descalza con la única compañía de mis pasos me dirijo a la cocina.
Hace un par de horas que ha amanecido, el cielo luce de un azul intenso, demasiado difícil de igualar. Aún es temprano.
Ya está con esto me basta. He hecho dos zumos de naranja, aunque el mío me lo acabo de terminar. Estaba muerta de sed. He cortado varias piezas de fruta y he fundido la mitad de la tableta de chocolate que quedaba en la despensa. Sé que las frutas con chocolate son su debilidad, y la mía…
He salido al balcón y he arrancado una pequeña margarita que crecía en una de las macetas que lo decoran. La he metido en un vaso y lo he colocado todo cuidadosamente en una pequeña bandeja de cristal. He hecho también café. Acaba de salir. Ya huele a buenos días, lo oigo desperezarse mientras una brisa matutina de abril entra por la ventana.
Camino descalza sobre el parquet llevando entre las manos la bandeja de cristal con nuestro desayuno.
Él me sonríe cuando entro.
-Te quiero, ¿lo sabias?
-No.-Digo divertida.
-Te quiero tanto que hasta me estoy enamorando.- Me susurra.
Lo dice como si nada, conversamos, me abraza, sus labios recorren mi cuello de manera pausada y después comiéndose la fruta con chocolate me deja marcas en la piel.
Miro curiosa los restos de las velas que ayer iluminaron la estancia, hay cera por todas partes, por su culpa, por la nuestra.
Claramente la noche de ayer es una de las que quedan grabadas en mi memoria, y me gustaría que todos los buenos días fueran como los de esta mañana.
Para que luego no digan, que las chicas somos complicadas, para los que digan que un abrazo no nos basta, o que un te quiero al oído es una farsa.
Yo me conformo con abrir la puerta y encontrarlo en casa.
Lo miro dormir y soy feliz. Nunca pensé que algo tan simple como levantarse abrazada a alguien
Se le ve tranquilo, incluso a estas horas de la mañana, con poca ropa sobre su cuerpo y menos luz que entra por los entresijos de la persiana lo veo sonreír en sueños.
Ha sido una noche perfecta. Debo compensárselo, no creo que me merezca su cariño, y menos de esa forma. Con cosas como la de anoche me hace sentir que soy capaz de todo, me hace estar segura de mi mismo, me hace que haya servido de algo perder la cabeza por su sonrisa.
Lentamente me levanto. No quiero despertarlo, pero voy a prepararle el desayuno.
Abro la puerta sigilosamente y descalza con la única compañía de mis pasos me dirijo a la cocina.
Hace un par de horas que ha amanecido, el cielo luce de un azul intenso, demasiado difícil de igualar. Aún es temprano.
Ya está con esto me basta. He hecho dos zumos de naranja, aunque el mío me lo acabo de terminar. Estaba muerta de sed. He cortado varias piezas de fruta y he fundido la mitad de la tableta de chocolate que quedaba en la despensa. Sé que las frutas con chocolate son su debilidad, y la mía…
He salido al balcón y he arrancado una pequeña margarita que crecía en una de las macetas que lo decoran. La he metido en un vaso y lo he colocado todo cuidadosamente en una pequeña bandeja de cristal. He hecho también café. Acaba de salir. Ya huele a buenos días, lo oigo desperezarse mientras una brisa matutina de abril entra por la ventana.
Camino descalza sobre el parquet llevando entre las manos la bandeja de cristal con nuestro desayuno.
Él me sonríe cuando entro.
-Te quiero, ¿lo sabias?
-No.-Digo divertida.
-Te quiero tanto que hasta me estoy enamorando.- Me susurra.
Lo dice como si nada, conversamos, me abraza, sus labios recorren mi cuello de manera pausada y después comiéndose la fruta con chocolate me deja marcas en la piel.
Miro curiosa los restos de las velas que ayer iluminaron la estancia, hay cera por todas partes, por su culpa, por la nuestra.
Claramente la noche de ayer es una de las que quedan grabadas en mi memoria, y me gustaría que todos los buenos días fueran como los de esta mañana.
Para que luego no digan, que las chicas somos complicadas, para los que digan que un abrazo no nos basta, o que un te quiero al oído es una farsa.
Yo me conformo con abrir la puerta y encontrarlo en casa.
jueves, 13 de febrero de 2014
¿seguro?
Poco a poco las piernas le tiemblan cada vez más. Los te quieros al oído siempre fueron su debilidad.
Añora el olor de su piel en verano, echa en falta la luz, el sabor de la sal, su risa.
Pero ahora que lo tiene delante solo se siente débil. Débil porque ya hace mucho que dijeron la verdad, verdad que sirvió de muy poco.
Él la coge de la cintura y camina lento, hacia ella. Hace tiempo que las farolas no alumbran más que a unos pocos metros y apenas se ven. Cómo la echaba de menos...
Puede distinguir en el poder de la noche esos dos ojos que le han querido tanto. Puede pasar la mano por su cabello y atraerla hacia sí.
Sin embargo, no se mueven. No quieren.
-¿Y si sale mal?
-¿Peor?- Quiere saber ella.
-Cierto. Peor que echarte de menos todos los días no puede ser. Era como tu decías: jugamos a ver quien se hace más daño. ¿En qué piensas….?
-Pues…pienso que somos un auténtico desastre, pero ¿será por algo no? Mira, vamos a dejar de mentir. Vamos a dejarlo. No tiene sentido y duele.
-¿Te duele? Pensé que me odiabas…
-Y te odio.
El silencio les roba los suspiros. Pero ella no ha terminado.
-Te odio por hacerme sentir la persona más miserable del puñetero mundo solo por quererte. Te odio por intentar preocuparme por ti para que no confíes en mi. Te odio cada vez que decides que las palabras con nosotros no valen…Pero te quiero más que eso-Confiesa tímida.
-Nunca miento, lo sabes. Y créeme cuando te digo que las palabras no bastan.
-Claro que si, bueno….los hechos demuestran más pero, con las palabras me conformo.
Él no se cree que las palabras le basten, no está de acuerdo. A él le falta algo.
-¿Sabes? Yo también te odio. Odio como me miras cuando quieres conseguir algo, que al final siempre consigues. Odio que no contestes, odio que me ignores y que pases de mi, odio que al intentar abrazarte te vuelvas y te marches…
Ella medita sobre lo que acaba de decir. Si ha hecho todo eso es porque estaba cansada de que le tomaran el pelo. Estaba harta de poner tiritas en el corazón en las que escaseaba el pegamento.
Su mirada se desliza sobre el firmamento, busca tantas estrellas perdidas…
La mano del joven le acaricia el rostro, la atrae hacia sí y con un cariño infinito pega sus labios a la boca de ella y los deseos afloran sobre ambos.
Puede que salga mal, aunque tienen que intentarlo.
O puede que no.
domingo, 9 de febrero de 2014
Recuerdo que recordé qué recordaba entonces
Y aún cuando miro atrás puedo decir que veo aquella sonrisa desde el umbral de la hosca puerta de madera al pie de la escalera, esa sonrisa que lo era todo para mi y que poco a poco la distancia y el tiempo la han ido haciendo girones.
Veo sus ojos en cada uno de los fragmentos del espejo que un día hicimos trizas entre carreras por el pasillo. Él quería pillarme pero nunca lo conseguía.
El reloj que se dejó bajo la mesa aún descansa en el cajón del dormitorio y de su persona no quedan más que recuerdos.
Todavía sonrío al recordar su forma de mirarme, todavía llevo puesto su jerséy y el olor de su perfume corre por mi cuello.
Los fragmentos del espejo siguen donde los dejamos y de fondo suena mi gran salvadora. La música, que hace que no me hunda y me invita a continuar con pasos lentos y torpes el escabroso camino.
sábado, 8 de febrero de 2014
De repente sientes que sólo existe ella
Aclárate. Si, tú.
Eres el que la persigue, el que le susurra al oído lo guapa que está cuando sale por la puerta. Eres el de los besos en los ascensores, el de los abrazos a traición. Eres de las pocas personas que dicen realmente lo que siente. Pero no quieres que eso acabe, eres tú el que ha decidido soltar su mano sin embargo, vuestros dedos siguen entrelazados.
No la marees. Sí vas a quererla hazlo bien, es lo que se merece y tú lo sabes.
No le busques las cosquillas para luego no mantener la mirada, no la cojas para dejarla caer más tarde, no la enamores para enamorarte tú. Enamórala con cariño para que se convierta en el sol de tus mañanas, quiérela lentamente para que sea la estrella que más brilla en el firmamento y luego, dile que la quieres al oído.
Puede que se lo hayas dicho muchas veces, tantas y de manera tan impersonal que ni ella misma se lo crea, por eso hazlo en un suspiro. No le digas que no quieres hablar con ella cuando sabes que te mueres de ganas, dale las buenas noches, siente que es tuya.
Sabes que siempre has sido tú, que no hay nadie más. Sabes que todo lo que te dice es para que pienses que saliste de su cabeza pero ella....te quiere.
martes, 4 de febrero de 2014
Te echa de menos
En noches como esta ella lo echa de menos. Necesita sus palabras, aunque sea en la distancia, necesita a su lado sus ganas de reírse de los problemas, necesita su apoyo, y lo necesita ya.
Quiere que todo vuelva a ser como antes. Quiere que las noches no terminen y que de tontería en tontería se le haga feliz la vida. Él ahora no está, no tanto como a ella le gustaría.
Añora todas esas charlas de madrugadas en las que uno de cada cien eran argumentos ingeniosos, echa de menos que él se ría sin más y que aguante con sueño porque ese tiempo se convirtió en el mejor de sus vidas.
Ella se siente algo sola, vacía. Le faltan fuerzas para seguir adelante. Le cuesta tanto....hace tiempo que dejó de creer en ella, ¿para qué? Si todo cuanto toca se destroza, si cada cosa que hace nunca estará bien hecha, si lo necesita...
Le escuecen un poco los ojos, pero no quiere llorar más, no porque sea de cobardes, sino porque ya no es sano. Ya basta, tiene que parar.
Le lanza un beso al aire y espera que le llegue al lugar donde el se ríe pero ya no con ella.
jueves, 30 de enero de 2014
Misma letra, mismo camino.
¿Qué fue de ellos? No pasaron más que de un "despierta dormilona", y ella abriendo los ojos para verlo sonreír. Se quisieron en secreto.
Ella arrancaba pétalos de margaritas, lo que no sabía es que a todas esas flores que arrasó les faltaba un pétalo.
Él la quería, y mucho.
Sabía que no podía decirlo y menos ahora. No era el momento, ni el lugar, y él tampoco era la persona indicada para ella. No sabía por qué pero sabía que si se delataba le haría daño y era lo que menos quería: dañarla.
No quería ver sus ojos anegados de lágrimas, no quería ver que nadie le rompiera el corazón ni si quiera él. No quería compartirla, quería que fuera suya y no del viento.
Quería ser el quien la sacase de la cama cada mañana y que de las prisas no quedara tiempo, quería abrazarla y poder decir que tenía el mundo en sus manos, pero no se atrevía.
Por eso cada mañana le dedicaba el primer pensamiento, por eso guardaba su foto bajo la almohada y le daba las buenas noches antes de irse a dormir.
Cada mañana podía verla pasar y le entraban ganas de correr tras ella. Cada mañana arrancaba una hoja más del calendario. Y llegó aquel día.
Siempre había pensado que san Valentín no es más que una inventiva de los grandes almacenes para hacer el agosto en febrero. Bueno, siempre. Lo pensaba antes de conocerla a ella.
Entonces ese frío día le pareció el único momento en el cual el podía por fin de alguna manera hacerle saber sus sentimientos.
Cogió una rosa, un trozo pequeño de papel. Escribió: te quiero pequeña dormilona. Ella lo sabría. Dejó ambas cosas donde pudiera verlas.
Ella las encontró fácilmente. Desdobló con cuidado el pequeño papel que acompañaba a la rosa. Lo leyó. Su corazón volcó. Sabía quien era. Sólo una persona le llamaba así. Había sido su único momento.
Corrió en su busca. No le pidió explicaciones, no le dijo las ganas que tenía de besarlo, sólo lo abrazó. Él la estrechó entre sus brazos susurrándole al oído que se quedara a su lado.
Recuerdo pasajero
Y despacio te preguntas si puedes caer otra vez, caer de hacerte rasguños en las rodillas, caer de sentir el dolor y caer de nuevo.
Si, si que puedes. Hay días en los que todas y cada una de tus conexiones neuronales tienen ganas de reír, de pasarlo bien, ni se te ocurra atarlas, déjalas libres. Deja que vaguen entre las inmensidades de tu cerebro y deja que aprendan a perderse.
Hay otros días en los que esas conexiones no existen, sólo hay oscuridad. Eso y vacío.
Entonces recuerdas vuestros momentos, siempre, son tan vuestros. Recuerdas cómo te daba por acariciarle el pelo siempre que lo veías despertar y él te respondía con un beso. Recuerdas aquel regalo, que a día de hoy aún lleva en su muñeca. Aunque haya pasado el tiempo y se lo haya llevado todo. Él te necesitaba pero no supo decírtelo.
Ahora hay otra ella. Una que le llena de sonrisas las mañanas y él quiere creer que es feliz pero, entonces....¿por qué eres tú la primera que aparece en su cabeza cuando abre los ojos cada mañana? ¿Por qué no se acuerda de los sueños y si de las pesadillas? ¿Por qué susurra tu nombre con los ojos cerrados?
Aún os veis, en cada canción, en cada abrazo, vis a vis. Se te iluminan los ojos cuando lo ves por las escaleras, él saca de paseo su mejor sonrisa.
¿Lo mejor? Aún te abraza como antes.
domingo, 26 de enero de 2014
Se busca ángel
¿Cómo se ve todo desde ahí arriba? Yo aún no he ido a verla, no me he atrevido. No quiero ver como las lágrimas surcan sus mejillas. Aquí abajo todos te echamos de menos pero te has convertido en un héroe, eres un precioso ángel.
Lleva varias noches lloviendo, sabía que eras tú. Le dijiste que todo lo que lloviera sería todo lo que la quieres y ella nunca lo olvida. También sabe de que después sale el sol.
Espero que la veas sonreír, que te esfuerces por darnos cada noche nuestro beso antes de irnos a dormir. Eras tú el de los ánimos y ahora desde ahí arriba no podemos verte, no podemos o irte.
Ayer hizo una semana, me dijeron que algunos de los tuyos consiguen bajar, dejarse ver. Espero que hagas eso con ella. Hace unos días puso un anuncio en el periódico.
"SE BUSCA ÁNGEL-
Como ya sabeis las personas se van de nuestro lado inevitablemente y, aunque ahora estoy más acompañada que nunca me siento sola. Terrible y desconsoladamente sola.
Este anuncio es para llamar la atención de todos ustedes.
Mi ángel de la guarda se ha despegado de mis manos, quizá se puede comparar a cuando Peter perdió su sombra y se sentía perdido. Así me siento yo. Sé que se sabe el camino de vuelta a casa, pero no sé por qué no vuelve. Espero que no le haya pasado nada malo.
Por favor, llamad a este teléfono si en un día gris se ilumina el cielo de repente. Sabré que es él. Necesito que vuelva. Se le han olvidado sus zapatillas preferidas y darme el beso de buenas noches.
Si alguien ve sus ojos marrones entre las estrellas y demasiada luz reflejada sobre el mar, si alguien oye una risa maravillosa y ve que por algún casual se pone a llover sin haber nubes en el cielo que no dude en llamarme.
Os lo agradeceré toda mi vida, y la suya."
Por eso cada noche con este anuncio bajo la almohada busco tu estrella. Sé que puedes oírme así que, baja.
Lleva varias noches lloviendo, sabía que eras tú. Le dijiste que todo lo que lloviera sería todo lo que la quieres y ella nunca lo olvida. También sabe de que después sale el sol.
Espero que la veas sonreír, que te esfuerces por darnos cada noche nuestro beso antes de irnos a dormir. Eras tú el de los ánimos y ahora desde ahí arriba no podemos verte, no podemos o irte.
Ayer hizo una semana, me dijeron que algunos de los tuyos consiguen bajar, dejarse ver. Espero que hagas eso con ella. Hace unos días puso un anuncio en el periódico.
"SE BUSCA ÁNGEL-
Como ya sabeis las personas se van de nuestro lado inevitablemente y, aunque ahora estoy más acompañada que nunca me siento sola. Terrible y desconsoladamente sola.
Este anuncio es para llamar la atención de todos ustedes.
Mi ángel de la guarda se ha despegado de mis manos, quizá se puede comparar a cuando Peter perdió su sombra y se sentía perdido. Así me siento yo. Sé que se sabe el camino de vuelta a casa, pero no sé por qué no vuelve. Espero que no le haya pasado nada malo.
Por favor, llamad a este teléfono si en un día gris se ilumina el cielo de repente. Sabré que es él. Necesito que vuelva. Se le han olvidado sus zapatillas preferidas y darme el beso de buenas noches.
Si alguien ve sus ojos marrones entre las estrellas y demasiada luz reflejada sobre el mar, si alguien oye una risa maravillosa y ve que por algún casual se pone a llover sin haber nubes en el cielo que no dude en llamarme.
Os lo agradeceré toda mi vida, y la suya."
Por eso cada noche con este anuncio bajo la almohada busco tu estrella. Sé que puedes oírme así que, baja.
La vida cambia
Baja lenta, pesada y tediosamente repasando uno a uno los adoquines que quieren aspirar a algo en su disposición de calzada. Está triste, no sabe qué, pero algo dentro se ha roto. Ya no siente igual que antes, ya se decepciona menos o eso pensaba. Hoy es uno de esos momentos en los que el día termina dando pie a la noche y no quiere. Quiere que ese día sea para recordar y dure eternamente. Enconces se detiene. Claro que puede. Puede ser para recordar sin duda. Deshace lo andado y entra atravesando el gigantesco portón de madera maciza. Donde se han quedado todos, allí están. No quiere más tristeza. Quizá ese sentimiento le haya venido de la madrugada, no lo recuerda. De pronto se para. Entra en la cocina rústica poco a poco, con cuidado de no hacer ningún ruido. Palpando a tientas encuentra el frigorífico y lo abre. Mientras piensa qué quiere y como quiere hacerlo.
Si llegaron allí es porque él se ha encargado de organizarlo. Coge veinte botellines de cerveza mientras fuera, en el salón el alto reloj de pared comienza a marcar la hora con las desagradables campanadas...tres, cuatro, cinco. Son las cinco de la mañana. Deja los botellines de la te de la puerta de la azotea y sale al salón.
Que haría sin todos ellos. Sin todos y cada uno de las manos, los pies y los ronquidos que cuelgan de tantos colchones. Están dormidos, sus amigos. Personas con las que ha compartido todo y que pretende que se queden a su lado. Poco a poco los va despertando y les dice que salgan fuera. Ellos protestan al principio, luego piensan.
Salen uno a uno con los botellines de cerveza en la mano y miran al cielo. Es demasiado bonito para ser real, y él ha querido compartirlo con ellos.
Entonces ríen, se sienten bien, se sienten vivos.
Soledad, te tengo miedo.
Soledad, hace frío. No te veo, esta muy oscuro fuera.
Me han dicho tantas cosas sobre ti que no se cuál creer. También se que lo mejor es descubrirlo por mi misma, pero tengo miedo. Te tengo miedo.
No podría seguir mintiendo y decirte que estas sola porque no es así. Te lo llevas todo y no quieres. Eres tan egoísta.
Acechas los sueños de la gente, a los débiles quieres convertirlos en ti y que dejen de tenerte miedo. Si lo consigues nunca vuelven. No tengo la menor idea de hacía donde los arrastrarás, de sí tienen compañía. Sólo sé que se van en la sombra durante la noche. Sólo sé que sopla el viento demasiado fuerte y que cuando las grietas de una vida se ahondan esta se rompe.
Quizá este sea el fino hilo entre la confianza y la enemistad, la traición.
Te han hecho tanto daño que dejaste de echar de menos, tienes tantas cicatrices que ya perdiste la cuenta.
No estás sola, pero si en el olvido.
Soledad, ¿a dónde has ido? Quería recuperarte, ya para siempre. Siempre, que irónico suena cuando todo termina por acabar.
Me dijeron que estabas en el muelle, sola. Sobre las colinas, nada. Te he buscado tanto que sólo me queda esperar a que te de por aparecer.
¿Crees que algún día podremos llevarnos bien?
lunes, 20 de enero de 2014
Adiós.
Esto es porque te lo mereces.
No preguntes quien soy, importa poco. Solo quiero despedirme, debidamente. Para que sepas que no solo estaban junto a ti personas que te querían. También las que no te conocen estaban junto a ti y han aprendido a quererte.
Quiero que sepas que lo único que conocía de ti era un nombre repetido muchas veces, la pena de mi corazón y tus ojos sonrientes en una foto.
Han servido para que te eche de menos, para que una lágrima recorra mi mejilla presurosa.
Tus ojos se han apagado. Lo he sabido hace poco. Has decidido ir al cielo y por fin las alas han podido salir de tu espalda.
Ella no se preocupa. Sabe que la seguirás queriendo. Ahora está triste, pero no puedes reprochárselo. Tantos años de días negros, tantas sonrisas que se esforzó en sacarte, tantas flores que te llevaba, todo por verte feliz y por hacer que te olvidaras un poco más cada día de aquel inquilino indeseado que luchaba con fuerza por invadir tu cuerpo.
Luego llegaron más dificultades. A pesar de ello, todos estábamos ahí, directa e indirectamente. Ella te susurraba al oído lo bien que te quedaba el nuevo corte de pelo. Cuando, en mitad de la noche, los terribles dolores querían entrar en tus sueños en forma de pesadillas despertabas asustado, y ella estaba durmiendo a tu lado, su mano nunca se ha soltado de la tuya. Incluso ahora. Se siente débil, incapaz, ya que tu eras el motor de su vida. Y te has ido.
Hoy se ha vestido de rojo. El color del amor, de la pasión, de la sangre, de sus labios. Tu se lo hiciste prometer, ¿recuerdas? Nada de tristezas, odias el negro.
A pesar de todas las veces que has intentado hundirte para no volver a salir, ella ha estado ahí para recordarte que cuando se cierra una puerta, se abre una ventana. En tu caso un ventanal. Que después de la tormenta llega la calma, y efectivamente. Has querido irte con los primeros rayos del sol. Le has pasado las manos por el pelo y has plantado en su frente un último beso, de despedida.
Ella ha roto a llorar.
Te quiere, tu lo sabías.
Sé fuerte, cuídala desde ahí arriba.
No preguntes quien soy, importa poco. Solo quiero despedirme, debidamente. Para que sepas que no solo estaban junto a ti personas que te querían. También las que no te conocen estaban junto a ti y han aprendido a quererte.
Quiero que sepas que lo único que conocía de ti era un nombre repetido muchas veces, la pena de mi corazón y tus ojos sonrientes en una foto.
Han servido para que te eche de menos, para que una lágrima recorra mi mejilla presurosa.
Tus ojos se han apagado. Lo he sabido hace poco. Has decidido ir al cielo y por fin las alas han podido salir de tu espalda.
Ella no se preocupa. Sabe que la seguirás queriendo. Ahora está triste, pero no puedes reprochárselo. Tantos años de días negros, tantas sonrisas que se esforzó en sacarte, tantas flores que te llevaba, todo por verte feliz y por hacer que te olvidaras un poco más cada día de aquel inquilino indeseado que luchaba con fuerza por invadir tu cuerpo.
Luego llegaron más dificultades. A pesar de ello, todos estábamos ahí, directa e indirectamente. Ella te susurraba al oído lo bien que te quedaba el nuevo corte de pelo. Cuando, en mitad de la noche, los terribles dolores querían entrar en tus sueños en forma de pesadillas despertabas asustado, y ella estaba durmiendo a tu lado, su mano nunca se ha soltado de la tuya. Incluso ahora. Se siente débil, incapaz, ya que tu eras el motor de su vida. Y te has ido.
Hoy se ha vestido de rojo. El color del amor, de la pasión, de la sangre, de sus labios. Tu se lo hiciste prometer, ¿recuerdas? Nada de tristezas, odias el negro.
A pesar de todas las veces que has intentado hundirte para no volver a salir, ella ha estado ahí para recordarte que cuando se cierra una puerta, se abre una ventana. En tu caso un ventanal. Que después de la tormenta llega la calma, y efectivamente. Has querido irte con los primeros rayos del sol. Le has pasado las manos por el pelo y has plantado en su frente un último beso, de despedida.
Ella ha roto a llorar.
Te quiere, tu lo sabías.
Sé fuerte, cuídala desde ahí arriba.
Uno más
Hoy en secreto añado una vela al suculento pastel de chocolate que llevo días preparando. Una más. La enciendo con mucho cuidado para que al soplarla el deseo surque los kilómetros, te encuentre y te de en la cara suavemente, como una caricia.
Hoy en silencio te deseo veintiuna primaveras junto a ella.
Hoy espero que disfrutes de tu día como si fuera el último.
Hace ya algunos años que te conozco así que, por favor, no me defraudes, como yo nunca olvido tus cumpleaños a pesar de la distancia.
Es algo superior a mi, aunque sean tres años los que me llevo contigo, cada 365 días abro los ojos con el amanecer para recordar que te gustaba la música, lo bonita que era tu sonrisa cuando tontamente te pedían que te quedaras, cuando te saludaban.
Hoy vienen todos esos recuerdos de nuevo, con más poder, como cada 20 de enero.
Hoy te sigo queriendo. Pero no te confundas, es un cariño que saña del corazón y que sientes con todos los esquemas de tu desordenada cabeza. Es un cariño que dura más que una efímera existencia.
Hoy en silencio te deseo veintiuna primaveras junto a ella.
Hoy espero que disfrutes de tu día como si fuera el último.
Hace ya algunos años que te conozco así que, por favor, no me defraudes, como yo nunca olvido tus cumpleaños a pesar de la distancia.
Es algo superior a mi, aunque sean tres años los que me llevo contigo, cada 365 días abro los ojos con el amanecer para recordar que te gustaba la música, lo bonita que era tu sonrisa cuando tontamente te pedían que te quedaras, cuando te saludaban.
Hoy vienen todos esos recuerdos de nuevo, con más poder, como cada 20 de enero.
Hoy te sigo queriendo. Pero no te confundas, es un cariño que saña del corazón y que sientes con todos los esquemas de tu desordenada cabeza. Es un cariño que dura más que una efímera existencia.
jueves, 16 de enero de 2014
Cuando quieren arrebatarte la vida a pruebas
Y hoy he dado de bruces en el suelo contra la realidad. Me he dado cuenta de cuanto puede cambiar todo si decides desaparecer. No quiero perderte, no podría.
Desde pequeños hemos compartido tantas risas, tantos recuerdos y secretos…
Dicen que solo son unas pruebas, pero a prueba me han puesto a mi esta tarde al preguntarme. Si estuvieras en su lugar, si no te quedara mucho ¿qué harías? ¿cómo te plantearías la vida?
He querido salir de aquel coche en marcha demasiado inconsecuente. No he podido. Me he hecho pequeña y el mundo se ha hecho grande a mi alrededor. He sentido la ferviente necesidad de buscarte entre tantos contactos de mi agenda, entre los que se van, los que van y vienen, y llamarte. Necesitaba o oír tu voz. Escucharte decir Carol estoy bien. No es nada. El que se queda, siempre eres tú. No me falles, no te vayas. Ni ahora ni nunca.
A ella la he oído llorar fuerte incluso sobre la lluvia por los pasillos de una casa demasiado sola, te quiere, no la castigues por ello; y a tu pequeña princesa no has tenido el valor de decirle cuanto la quieres sin motivo. Ella no sabe nada, sonríe feliz al verte mirarla. No podría dejarte estar con alguien que te mereciera menos. Yo no puedo reír. No sé mentir, y es que te quiero tanto…Desde aquel día que dijimos amigos para siempre, me has enseñado que con el paso del tiempo los amigos siguen sosteniendo tu mano.
Son unas simples pruebas, unos datos que pueden ponerte fecha de caducidad, antes de la cuenta.
Tu sabrás si quieres vivir la vida o pasarla con miedo, lo que si puedo asegurarte es que mi mano no se ha movido, aquí sigue junto a la tuya, en la distancia.
Pelis de miedo bajo una manta demasiado cansados para enterarnos, risas cómplices, helados demasiado derretidos, tu odio hacia el chocolate, las tardes de los veranos, llamadas interminables, las calles llenas de gente. Todo ello, todo lo nuestro te lo estoy guardando para cuando te vea, y decida que la realidad puede ganar la batalla pero podemos seguir luchando hasta que no queden fuerzas. Que el reloj nunca se para pero los sueños se hacen realidad. Que la vida se vive y las promesas se cumplen, que me tienes aquí.
Desde pequeños hemos compartido tantas risas, tantos recuerdos y secretos…
Dicen que solo son unas pruebas, pero a prueba me han puesto a mi esta tarde al preguntarme. Si estuvieras en su lugar, si no te quedara mucho ¿qué harías? ¿cómo te plantearías la vida?
He querido salir de aquel coche en marcha demasiado inconsecuente. No he podido. Me he hecho pequeña y el mundo se ha hecho grande a mi alrededor. He sentido la ferviente necesidad de buscarte entre tantos contactos de mi agenda, entre los que se van, los que van y vienen, y llamarte. Necesitaba o oír tu voz. Escucharte decir Carol estoy bien. No es nada. El que se queda, siempre eres tú. No me falles, no te vayas. Ni ahora ni nunca.
A ella la he oído llorar fuerte incluso sobre la lluvia por los pasillos de una casa demasiado sola, te quiere, no la castigues por ello; y a tu pequeña princesa no has tenido el valor de decirle cuanto la quieres sin motivo. Ella no sabe nada, sonríe feliz al verte mirarla. No podría dejarte estar con alguien que te mereciera menos. Yo no puedo reír. No sé mentir, y es que te quiero tanto…Desde aquel día que dijimos amigos para siempre, me has enseñado que con el paso del tiempo los amigos siguen sosteniendo tu mano.
Son unas simples pruebas, unos datos que pueden ponerte fecha de caducidad, antes de la cuenta.
Tu sabrás si quieres vivir la vida o pasarla con miedo, lo que si puedo asegurarte es que mi mano no se ha movido, aquí sigue junto a la tuya, en la distancia.
Pelis de miedo bajo una manta demasiado cansados para enterarnos, risas cómplices, helados demasiado derretidos, tu odio hacia el chocolate, las tardes de los veranos, llamadas interminables, las calles llenas de gente. Todo ello, todo lo nuestro te lo estoy guardando para cuando te vea, y decida que la realidad puede ganar la batalla pero podemos seguir luchando hasta que no queden fuerzas. Que el reloj nunca se para pero los sueños se hacen realidad. Que la vida se vive y las promesas se cumplen, que me tienes aquí.
miércoles, 15 de enero de 2014
365
Hemos cambiado.
Lo peor es que te has dado cuenta.
Tanto tiempo hablando de que no queríamos cambiar, tantas noches diciendo que queríamos que todo siguiera como antes pero, lo siento, es imposible.
En primer lugar porque lo nuestro nunca fue nuestro, fue del tiempo. Se lo quiso llevar todo a contrarreloj cuando aún no éramos más que un juego de niños.
Vamos a centrarnos en hechos, contrastemos pruebas, afirmaciones. Si tensas mucho un elástico este acabará por romperse. Según Murphy, si untas la tostada con mantequilla y mermelada y esta decide resbalarse de tus dedos, dará de bruces en el suelo por la parte pringosa y recién untada y te joderá el lunes. Si te levantas demasiado dormido por la mañana revisa los botones, seguro que llevas la camisa coja, o a lo mejor llevas cremallera., o ni siquiera tiene botones. Si recibes un golpe te duele, o no. Si llueve te mojas, a no ser que lleves paraguas. Pero para aquellos a los que les gusta mojarse bajo la lluvia, aquellos que se levantan bailando y para los que aún no han inventado un volumen lo suficientemente fuerte para sus ideas: para ellos va nuestra "no historia".
Como todo, lo que empieza tonteando acaba gustando; y claro, si los dos ponen de su parte, gusta. Gusta y mucho. Tanto como para poner un mundo patas arriba. Tu vida se convierte en una auténtica montaña rusa, subes, bajas, vienen curvas. Pero el mejor momento, con el que yo me quedaría desde luego es al terminar de subir la cuesta más alta. Esa que tarda demasiado en tu cabeza y que los latidos no te permiten escuchar el ruido de tu alrededor, esa en la que tienes los ojos tan fuertemente cerrados que duelen, pero decides abrirlos y disfrutar, entonces caes.
En un año da tiempo a tanto, y es que somos tan tontos...
Siempre se dice que la persona que realmente te gusta es aquella en la que piensas cuando te levantas y cada noche antes de irte a dormir, pues bien. Eras, tú. Es un "eras". No es un "eres" ni un "serás".
Después tenemos la evidente bipolaridad masculina, esa que hace que las mujeres seamos la querida montaña rusa. Un poco de litio, por favor. Eso si, sin perder el sentido del humor.
Te acercas a mi, lentamente. Yo como tantas otras veces-tonta de mi- decido que puedo compartir todo con cualquiera y ahí está mi error, donde la cago siempre. Confío mucho en la gente.
Volviendo con Murphy, si mi vida decide caerse cargada de mermelada y mantequilla, ¿también me daré de bruces contra el suelo? Seguramente si.
Por eso, después de esta confusa historia, en la que pasó lo que no pasó y nunca pasa lo que ha pasado, decido ser yo. Simplemente me río, tiene gracia, no me enfado, eso es todo.
Lo peor es que te has dado cuenta.
Tanto tiempo hablando de que no queríamos cambiar, tantas noches diciendo que queríamos que todo siguiera como antes pero, lo siento, es imposible.
En primer lugar porque lo nuestro nunca fue nuestro, fue del tiempo. Se lo quiso llevar todo a contrarreloj cuando aún no éramos más que un juego de niños.
Vamos a centrarnos en hechos, contrastemos pruebas, afirmaciones. Si tensas mucho un elástico este acabará por romperse. Según Murphy, si untas la tostada con mantequilla y mermelada y esta decide resbalarse de tus dedos, dará de bruces en el suelo por la parte pringosa y recién untada y te joderá el lunes. Si te levantas demasiado dormido por la mañana revisa los botones, seguro que llevas la camisa coja, o a lo mejor llevas cremallera., o ni siquiera tiene botones. Si recibes un golpe te duele, o no. Si llueve te mojas, a no ser que lleves paraguas. Pero para aquellos a los que les gusta mojarse bajo la lluvia, aquellos que se levantan bailando y para los que aún no han inventado un volumen lo suficientemente fuerte para sus ideas: para ellos va nuestra "no historia".
Como todo, lo que empieza tonteando acaba gustando; y claro, si los dos ponen de su parte, gusta. Gusta y mucho. Tanto como para poner un mundo patas arriba. Tu vida se convierte en una auténtica montaña rusa, subes, bajas, vienen curvas. Pero el mejor momento, con el que yo me quedaría desde luego es al terminar de subir la cuesta más alta. Esa que tarda demasiado en tu cabeza y que los latidos no te permiten escuchar el ruido de tu alrededor, esa en la que tienes los ojos tan fuertemente cerrados que duelen, pero decides abrirlos y disfrutar, entonces caes.
En un año da tiempo a tanto, y es que somos tan tontos...
Siempre se dice que la persona que realmente te gusta es aquella en la que piensas cuando te levantas y cada noche antes de irte a dormir, pues bien. Eras, tú. Es un "eras". No es un "eres" ni un "serás".
Después tenemos la evidente bipolaridad masculina, esa que hace que las mujeres seamos la querida montaña rusa. Un poco de litio, por favor. Eso si, sin perder el sentido del humor.
Te acercas a mi, lentamente. Yo como tantas otras veces-tonta de mi- decido que puedo compartir todo con cualquiera y ahí está mi error, donde la cago siempre. Confío mucho en la gente.
Volviendo con Murphy, si mi vida decide caerse cargada de mermelada y mantequilla, ¿también me daré de bruces contra el suelo? Seguramente si.
Por eso, después de esta confusa historia, en la que pasó lo que no pasó y nunca pasa lo que ha pasado, decido ser yo. Simplemente me río, tiene gracia, no me enfado, eso es todo.
domingo, 12 de enero de 2014
Las diez de la mañana entre estruendosos ruidos y uno de los pacientes debe tomarse la medicina
No hace tanto tiempo que nos conocimos. No tanto que nuestra historia fue demasiado fugaz, efímera. A decir verdad fue una de esas en las que se siente en unos días más que en toda una vida. Menos de un verano. Noches jóvenes como nosotros en las que el bullicio quedaba sordo para dejarnos hablar. Aquellos atardeceres en los que tú te sentías cómodo y te daba por arrancar una flor y ponerla en mi pelo en esos interminables paseos por la playa. Todo eso aún pervive en el recuerdo. No sé cómo acabará, tampoco recuerdo cómo empezó todo. Solo sé que te quiero, que te echo de menos y que la distancia lo único que hace es unir más. Hace días que dejaron de llegar noticias del frente y tengo miedo. Miedo de perderte para siempre. No soy capaz de imaginar que esos días acaban y sin motivo. Cada día me asomo a la ventana de lo que queda del derruido hospital comarcal para ver si por casualidad aparece tu avioneta, reviso cada noche uno a uno los identificadores de todos y cada uno de los heridos que van llegando con el alma encogida y el dolor en el corazón.
Mike ya puede mover el brazo, James lo ha perdido del todo…Son tan injustas las heridas. Inversamente proporcionales a la grandeza de los heridos. No querría que te pasara lo mismo así que si esta carta te llega, si la carta termina su destino hacia ninguna parte y tú aún sigues respirando, vuelve. Vuelve, por favor. Mira dentro del sobre. La fotografía es la única que tengo nuestra. Quiero que la tengas y que la traigas de vuelta.
Mike ya puede mover el brazo, James lo ha perdido del todo…Son tan injustas las heridas. Inversamente proporcionales a la grandeza de los heridos. No querría que te pasara lo mismo así que si esta carta te llega, si la carta termina su destino hacia ninguna parte y tú aún sigues respirando, vuelve. Vuelve, por favor. Mira dentro del sobre. La fotografía es la única que tengo nuestra. Quiero que la tengas y que la traigas de vuelta.
Rara.
Apretar uno a uno los dedos abrazando la almohada y dentro de la cabeza, vueltas.
Llevas unos días diferente, extraña. Sientes que no encajas y que nada de lo que formaba tu mundo te es conocido.
Y mientras tanto las vueltas continúan en tu cabeza. Cada dos por tres aparece un …y si a los que siempre le niegas la entrada. Están absolutamente vetados en tus pensamientos.
No sabes realmente que hacer para volver a sentirte como antes, feliz.
Quieres dejar de decepcionar y dañar a las personas que te quieren, dejar las borderías pero, no te sale.
Eso es lo que mas te duele.
Poco a poco vas arrancando los días del calendario, cada mañana una de tus canciones favoritas te saca de los sueños que tanto te gustan, eso en lo que todo vuelve a ser como antes. Demasiado temprano.
Pero llega hoy y decides que no te gusta dormir, que eres rara y que ser rara es increíble.
sábado, 4 de enero de 2014
Demostrar significa querer con los labios
A veces las cosas no salen como uno quiere. Menos aún como uno las imagina. Es tiempo de soñar, soñar despierto, soñar dormido, tener metas que cumplir, perseguir deseos. No darles descanso, y si rienda suelta a los sentidos.
No la querías lo suficiente si permitiste que se fuera, ¿donde quedan aquellas madrugadas en las que sólo necesitabas verla?
Parece que te gusta mentirte a ti mismo, y aquí la única que dice la verdad es ella. Es ella a la que le encanta imaginar una sonrisa en tus labios cuando abres los ojos, por eso te despierta cada mañana, es ella la que se empeña en mejorar las cosas incluso cuando no hace falta. Pero no es a ella, es a ti al único al que engañas. Ella sabe que la quieres, quizá demasiado. Que pierdes la cabeza por sus ojos, que con sólo decirte que te quiere hace que quieras abrazarla, sin embargo ella se calla. Claro que siente, claro que pasa. Ella que tantas veces ha dejado las oportunidades por ti alegando que tu eres la más importante de su vida. Y le dices que no, pero ¿no a que? Ella no te ha pedido nada, solamente te dijo la verdad.
viernes, 3 de enero de 2014
La vida es de repente
Mirándose a los ojos se contestaron. Se volverían a ver pero, ¿cuanto tendría que esperar?¿cuanto, para fundirse en un abrazo que los llevara lejos? ¿Cuanto, para repetir aquel único último beso?
Habían pasado tanto que el tiempo se había vuelto eterno, que los días eran horas y cuando llegó la hora de partir ninguno de los dos quiso separarse aunque tuvieron que hacerlo.
Ella lo miró como sólo observan unos ojos de enamorada, con detenimiento, con cariño, con aliento y esperanza. Él, con fuerza, con amor, con ganas de ella.
Ella le vio partir, tras el beso agitó la mano esperando en vano que aquel movimiento despejase su cabeza y los recuerdos se convirtiesen en polvo, volando con el viento.
Él limpió sereno una lágrima furtiva que quiso escapar a través de su mejilla izquierda.
Llevaba el pasador que a ella se le cayó en el baile escondido cuidadosamente en el bolsillo de la elegante chaqueta y ella, anudado al cuello portaba el pañuelo de seda asiático que el joven le había regalado gustosamente días antes.
jueves, 2 de enero de 2014
No sabes si será la última
Fue ella la que sin saberlo recopiló toda aquella belleza sobre la fina capa de polvo que se suspendía en la última mañana. Todo queda como el pasado aunque el recuerdo de aquel juego de luces vespertino continúa en su cabeza.
domingo, 29 de diciembre de 2013
2013 razones
Las horas pasan.
A escasas de que el reloj de las doce, de que haya un salto temporal y de que todo lo que hemos vivido en este último año se convierta en pasado, tu piensas.
No podemos arrepentirnos de nada, de nadie. Todos y cada uno de los recuerdos son eso, recuerdos. todas las personas que pasan por tu día a día son retazos de tu vida, que tú poco a poco intentas contemplar.
Podemos ser el mayor regalo en la vida de alguien, la peor pesadilla pero importamos algo en el momento que somos, que existimos.
Tic, tac, tic, tac. ¿Para qué inventarían el reloj? ¿No tenemos suficiente con ver el sol escaparse por el este cada tarde? Vemos el tiempo pasar en cada sonrisa, cada arruga de la cara, cada deseo cumplido y como cada año, trescientos y pico días que pasan, pero pasan lento y nosotros, vamos despacio.
El paso de este año lo has experimentado a través de dos ojos, solo dos. Ellos te han ayudado a ver todo cuanto estaba a tu alcance. Ellos han llorado, han sonreído, lo han visto todo, han callado, han tenido palabras inexistentes y lo han soltado todo.
La mente vaga lenta, no quiere abandonar lo que ya conoce aunque necesita seguir viviendo.
Aquí estás otra vez. Junto a personas que realmente te importan, que necesitan de ti, compartiendo trozos de fruta de tu color favorito, el de la esperanza; esperando nerviosa a que empiece el nuevo año. Y quien diga que no viajamos en el tiempo se equivoca. Miente. La felicidad que sientes por el hecho de que alguien se acuerde de ti, recibir un regalo, dar un abrazo a alguien que esperas que esté siempre ahí aunque no mereces pedirle que se quede.
Son doce, las manecillas del reloj, las horas, los meses y las veces quintuplicadas que has echado de menos a alguien.
Sin embargo, por mucho que los sentimientos cambien, que entren y salgan personas en tu vida, puedes decir que este año te acompañan todas con las que empezaste el anterior, el de tu número de la suerte: 13. Y más.
Por eso piensas, como tantas otras veces, en tus amigos, personas que han estado contigo, que te acompañan en un camino demasiado arriesgado, pero es solo tuyo.
Crees que puedes solventar dificultades andando siempre a su lado, y les coges la mano.
El corazón es otra historia, duele más, es más de piedra, por tantas otras veces en las que se ha hecho añicos. Decides ir despacio y más lento, bailar al son de una música abrazada a su cuello y parar ese instante sin que sea un sueño.
Te ha hecho daño, pero le quieres y no puedes evitarlo.
A escasas de que el reloj de las doce, de que haya un salto temporal y de que todo lo que hemos vivido en este último año se convierta en pasado, tu piensas.
No podemos arrepentirnos de nada, de nadie. Todos y cada uno de los recuerdos son eso, recuerdos. todas las personas que pasan por tu día a día son retazos de tu vida, que tú poco a poco intentas contemplar.
Podemos ser el mayor regalo en la vida de alguien, la peor pesadilla pero importamos algo en el momento que somos, que existimos.
Tic, tac, tic, tac. ¿Para qué inventarían el reloj? ¿No tenemos suficiente con ver el sol escaparse por el este cada tarde? Vemos el tiempo pasar en cada sonrisa, cada arruga de la cara, cada deseo cumplido y como cada año, trescientos y pico días que pasan, pero pasan lento y nosotros, vamos despacio.
El paso de este año lo has experimentado a través de dos ojos, solo dos. Ellos te han ayudado a ver todo cuanto estaba a tu alcance. Ellos han llorado, han sonreído, lo han visto todo, han callado, han tenido palabras inexistentes y lo han soltado todo.
La mente vaga lenta, no quiere abandonar lo que ya conoce aunque necesita seguir viviendo.
Aquí estás otra vez. Junto a personas que realmente te importan, que necesitan de ti, compartiendo trozos de fruta de tu color favorito, el de la esperanza; esperando nerviosa a que empiece el nuevo año. Y quien diga que no viajamos en el tiempo se equivoca. Miente. La felicidad que sientes por el hecho de que alguien se acuerde de ti, recibir un regalo, dar un abrazo a alguien que esperas que esté siempre ahí aunque no mereces pedirle que se quede.
Son doce, las manecillas del reloj, las horas, los meses y las veces quintuplicadas que has echado de menos a alguien.
Sin embargo, por mucho que los sentimientos cambien, que entren y salgan personas en tu vida, puedes decir que este año te acompañan todas con las que empezaste el anterior, el de tu número de la suerte: 13. Y más.
Por eso piensas, como tantas otras veces, en tus amigos, personas que han estado contigo, que te acompañan en un camino demasiado arriesgado, pero es solo tuyo.
Crees que puedes solventar dificultades andando siempre a su lado, y les coges la mano.
El corazón es otra historia, duele más, es más de piedra, por tantas otras veces en las que se ha hecho añicos. Decides ir despacio y más lento, bailar al son de una música abrazada a su cuello y parar ese instante sin que sea un sueño.
Te ha hecho daño, pero le quieres y no puedes evitarlo.
































